La Soledad tomaba un té, ya frío, en la mesa más alejada del bar;
la Resignación se lamentaba mientras leía el diario y esperaba que le sirvieran más café, delante de ambos las sillas estaban vacías. En otras mesas las conversaciones no cesaban pero en la de ellos solo había silencio;
la Soledad miraba fijamente por la ventana y
la Resignación fingia concentrarse en las noticias. De repente entro al bar otro solitario,
la Oportunidad, quien miro a su alrededor y vio que no habia mesas desocupadas, entonces vio a
la Soledad, se le acerco y le pregunto si podia sentarse con ella, esta, sin mirarlo ni hablar, nego con la cabeza, rechazando la compañia; fue entonces hacia
la Resignación y repitió la pregunta, ella cansada, lo miro, se encogio de hombros, se paro y se encamino hacia la salida del bar, dejando plantada a
la Oportunidad.
La Soledad, viendo que había demasiado bullicio ya, en el lugar, para su gusto, tambien salio del bar. Allí se fueron,
la Resignación seguida de
la Soledad y le dejaron a
la Oportunidad una mesa vacía, un lugar que seguramente ocuparia con alguien mas.